Para mí, ese momento llegó con bastante sobrepeso encima.
Decidí cuidarme en serio: cuidé lo que comía, empecé a hacer deporte, empecé a mirar de verdad lo que tomaba. Y ahí me di cuenta de algo que no esperaba: cuidarse es mucho más difícil de lo que debería.
Viví más de diez años en Colombia. Allí formé mi familia, conocí a mi mujer, que es de allí, y allí nació mi hijo, y allí aprendí lo que es un buen café. Pero durante años fui también de los que agarraban un café frío del súper sin mirar la lata.
Cuando empecé a leer ingredientes y tablas nutricionales, esos cafés fríos dejaron de encajar. No por dramáticos: por evidentes. Azúcar, lácteos y cosas que ni reconocía, en algo tan simple como un café.
Buscar otra opción no fue fácil. O era café de especialidad caliente, para hacer en casa con tiempo. O era café frío de supermercado, justo lo que ya había aprendido a evitar.
No había nada en medio.
Biensta nace de ahí. De querer un café del bueno, listo para tomar, donde puedas leer la lata sin asustarte. Pero también de algo más grande que un café: de la idea de que cuidarse debería ser fácil, y casi nunca lo es. Esa es la causa que hay detrás de todo lo que hacemos, y la contamos entera en Por qué Biensta.
Biensta es una marca independiente. Se produce en una planta de la UE con certificación BRCGS Grade A. Trabajo con la gente que necesito para hacerlo bien, y mantengo el control sobre lo que importa: el café, las fórmulas, lo que decimos y lo que no, y dónde tiene sentido estar.